Miguel Maldonado
Obra
Para el poeta de Mixcoac, el juego era un “L” mento constitutivo de la creación y la cultura —“L” mento: es decir, traer a mientes la “L”, línea que se curva, que da un drible y encesta—. Siguiendo esta lógica y la de un Huizinga o un Callois sobre el sentido lúdico de las culturas, en el presente escrito se despliega un juego de relaciones y analogías equivalente al libre vaivén de los volátiles esféricos en un juego de pelota o en un tiro de dados.
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